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Respirar mejor para vivir mejor: las técnicas que la ciencia recomienda para reducir el estrés

mayo 25, 2026·admin

Respirar es una de las funciones más automáticas y esenciales del cuerpo humano. Lo hacemos miles de veces al día sin pensar, desde el momento en que nacemos hasta el último instante de vida. Sin embargo, nuevas investigaciones científicas sugieren que la manera en que respiramos puede tener un impacto mucho más profundo sobre la salud física y mental de lo que tradicionalmente se pensaba.

En los últimos años, el llamado “trabajo respiratorio” o breathwork comenzó a ganar atención entre científicos, médicos y especialistas en salud mental debido a sus posibles beneficios para reducir el estrés, regular las emociones y mejorar el funcionamiento del sistema nervioso.

Aunque estas prácticas parecen modernas, en realidad tienen raíces ancestrales. Técnicas como el pranayama, originario de India, o el qigong chino han utilizado desde hace siglos ejercicios de respiración consciente para conectar mente y cuerpo. Hoy, la ciencia empieza a estudiar con mayor profundidad cómo estos métodos pueden influir sobre el organismo.

La investigadora Abbie Little, de la Universidad Griffith, describe el trabajo respiratorio como una práctica antigua que está resurgiendo como una nueva herramienta de atención plena y regulación emocional.

Diversos estudios muestran que pequeños cambios en la velocidad, el ritmo y la profundidad de la respiración pueden disminuir hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol, además de mejorar síntomas asociados con ansiedad, depresión e incluso enfermedades inflamatorias.

El psiquiatra David Spiegel, de la Universidad de Stanford, señala que muchas personas tienden a respirar más rápido de lo necesario, un fenómeno conocido como hiperventilación. Respirar de forma superficial y acelerada, especialmente por la boca, activa el sistema nervioso simpático, encargado de la respuesta de alerta o “lucha y huida”.

Por el contrario, respirar lentamente por la nariz y llevar el aire hacia el abdomen activa el sistema parasimpático, relacionado con estados de calma, descanso y recuperación.

La ciencia también comenzó a comprender mejor el vínculo entre respiración y sistema nervioso autónomo, la red que regula funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca, la digestión y la respuesta al estrés. Según los investigadores, modificar conscientemente la respiración puede ayudar a entrenar este sistema y mejorar la capacidad del organismo para manejar situaciones de tensión.

Entre las técnicas que actualmente cuentan con mayor respaldo científico destaca el llamado “suspiro cíclico”. Este ejercicio consiste en realizar dos inhalaciones consecutivas por la nariz —una profunda y otra más corta— seguidas de una exhalación larga y lenta por la boca. Un estudio realizado en 2023 mostró que practicar esta técnica durante cinco minutos diarios mejoró significativamente el estado de ánimo y redujo la ansiedad en los participantes.

Otra práctica ampliamente utilizada es la “respiración en caja”, popularizada incluso por fuerzas especiales militares como los Navy SEALs. El método consiste en inhalar, mantener el aire, exhalar y volver a mantener la respiración durante intervalos iguales, generalmente de cuatro segundos cada uno. Esta técnica ayuda a aumentar la concentración y preparar al cuerpo para situaciones de presión.

También existe la técnica 4-7-8, empleada en contextos clínicos para reducir ansiedad. Consiste en inhalar durante cuatro segundos, mantener la respiración siete segundos y exhalar lentamente durante ocho segundos. Investigaciones realizadas en pacientes sometidos a cirugía demostraron que este patrón respiratorio puede disminuir considerablemente los niveles de estrés.

Otra de las prácticas más estudiadas es la llamada “respiración coherente”, basada en realizar aproximadamente seis respiraciones por minuto mediante inhalaciones y exhalaciones suaves y prolongadas. Según el investigador Guy Fincham, de la Brighton and Sussex Medical School, este ritmo respiratorio sincroniza la respiración con el corazón y la presión arterial, favoreciendo una mejor regulación emocional y una mayor variabilidad cardíaca, un indicador relacionado con la capacidad del cuerpo para adaptarse al estrés.

Por último, el método A52 propone una variante similar, incorporando una breve pausa de dos segundos al final de cada exhalación para reforzar la relajación del sistema nervioso.

Los especialistas coinciden en que no es necesario practicar durante largos periodos para notar beneficios. Diversos estudios indican que entre tres y cinco minutos diarios de respiración consciente pueden generar cambios medibles en el estrés y el bienestar emocional.

Aun así, los expertos recuerdan que ciertas personas, como quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas o mujeres embarazadas, deben consultar a profesionales de la salud antes de realizar ejercicios intensivos de respiración.

Más allá de técnicas específicas, la ciencia empieza a confirmar algo que distintas culturas intuían desde hace siglos: respirar conscientemente no solo mantiene vivo al cuerpo, sino que también puede convertirse en una poderosa herramienta para equilibrar la mente.

Lectura confidencial

Qué se sabe
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Qué grupo político gana
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