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lunes 15 de junio de 2026
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Columnas

Sheinbaum: fuerte, pero ya sin mica antibalas

junio 15, 2026·admin

La jabalinada Por Bruno Cortés

A Claudia Sheinbaum no se le cayó el gobierno; se le rayó la armadura. Sigue arriba, sí: Enkoll la ubica con 68% de aprobación y El Financiero con 69%. Pero una cosa es estar fuerte y otra muy distinta es caminar como si nada pudiera tocarla. La invulnerabilidad presidencial ya tuvo su primer abollón visible.

El dato incómodo no está sólo en la foto, sino en la película: Enkoll muestra que la presidenta bajó de 75% en marzo a 68% en mayo. No es desplome, no es incendio, no es fin de régimen. Es algo más peligroso para Palacio: la aparición de la duda. Y en política, cuando la duda entra por la puerta, la soberbia empieza a buscar la salida de emergencia.

Sinaloa fue el golpe más duro porque no pegó en la periferia, sino en el corazón del relato moral de Morena. Estados Unidos imputó y pidió la extradición del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios o exfuncionarios por presuntos nexos con “Los Chapitos”; Rocha pidió licencia y ha negado las acusaciones. No hay sentencia, hay proceso. Pero políticamente el olor ya se metió a la sala.

Y ahí está el veneno: 55% dijo haber escuchado de las acusaciones contra Rocha y 62% las considera creíbles, según Enkoll. Aunque jurídicamente todo deba tratarse como señalamiento, en la calle la percepción no espera al juez: dicta sentencia en la fila del banco, en el taxi, en la sobremesa y en el chat familiar donde siempre hay un tío que “ya sabía”.

La seguridad también empezó a crujir como escalera vieja. El Financiero registra que las opiniones negativas sobre el desempeño del gobierno en seguridad pública subieron de 56% a 66% entre abril y mayo; en crimen organizado, las negativas llegaron también a 66%. La presidenta puede conservar popularidad, pero no puede hacer como que Sinaloa es una nube pasajera cuando ya parece tormenta con nombre propio.

Luego llegó la CNTE, que no tumbó a Sheinbaum, pero sí le puso plantón al escaparate mundial. El gobierno cambió la jugada: decidió buscar diálogo directo con más de un millón de maestros, brincándose a las cúpulas de la Coordinadora. La maniobra es clara: quitarle a la dirigencia el monopolio del micrófono y ver si las bases responden sin intermediarios.

El problema es que el Mundial no perdona desorden: los hoteleros del Centro Histórico reportaron cancelaciones por bloqueos, campamentos y protestas magisteriales justo cuando se esperaba una derrama millonaria en la capital. Pero aquí viene la ironía fina: la CNTE puede desgastar al gobierno si alarga el caos, o puede terminar haciéndole un favor si la ciudadanía la ve como la autora del tiradero. A veces el adversario no necesita estrategia: necesita excederse.

La oposición, mientras tanto, hace ruido como lámina en aguacero: escandalosa, pero no necesariamente útil. Morena sigue al frente en intención de voto federal con 39% bruto y 50% efectivo; PAN y Movimiento Ciudadano aparecen con 12% bruto cada uno, y el PRI con 8%. La oposición encontró temas, pero no encontró país. Tiene municiones, pero no puntería.

Coahuila sí fue un ladrillazo: el PRI-UDC ganó los 16 distritos de mayoría, con 55% de la votación, frente al 26% de Morena-PT. Pero tampoco alcanza para cantar resurrección nacional: Enkoll coloca al PRI como el partido con mayor rechazo, con 45% bruto y 49% efectivo. Traducción jabalí: el PRI puede presumir que en Coahuila sigue vivo, pero fuera de su corral todavía carga el olor del sótano.

Sheinbaum entra a una etapa más vulnerable, no necesariamente débil. Conserva respaldo, estructura y ventaja; pero Sinaloa le raspó la autoridad moral, la CNTE le probó los reflejos y Coahuila le recordó que Morena también pierde cuando enfrente hay maquinaria, territorio y narrativa. La presidenta sigue de pie, sí, pero ya no camina sobre mármol: ahora pisa piso mojado.

Lectura confidencial

Qué se sabe
Los hechos públicos, declaraciones, documentos o decisiones centrales del caso.
Qué no se está diciendo
Los silencios, omisiones o ángulos pendientes que ayudan a entender el fondo político.
A quién beneficia
Los actores políticos, económicos o institucionales que podrían obtener ventaja.
Qué grupo político gana
La correlación de fuerzas detrás del episodio y sus posibles efectos.
Qué viene después
Los escenarios inmediatos que deben observarse.